Entré a una cafeteria con lágrimas en mis azules ojos. Me recosté en el sofá, y me froté las sienes con frustración. ¡Yo no podía ser princesa! No, no, no, no y no. Mi vida era una absoluta mentira, una puta, estúpida, maldita mentira. Comencé a sollozar, no estaba triste, ni destrozada. Estaba llena de coraje, y por alguna razón me desquité llorando.
-Una mujer no debería llorar nunca- escuché una voz.
-Pues no deberían darme razones para hacerlo- contesté con la cabeza todavía gacha.
-Si la vida te hace llorar, demuéstrale que puedes sonreír- contestó “la voz” y sentí como alguien se sentaba a mi lado.
-La verdad no sé si pueda sonreír- contesté suspirando. Después levanté mi vista.
Me quede anonadada al ver tanta belleza emanada de un solo chico. Era simplemente hermoso, poseía unos ojos azul con un toque de verde, eran claros y brillantosos. Cabello castaño peinado perfectamente, una sonrisa perfecta, facciones suaves pero firmes. Sentí un revoltijo en mi estómago que decidi ignorar.
-Siempre hay razones para sonreír- contraatacó sin parar esa sonrisa. Y yo, no pude hacer más nada que sonreír, débilmente- Ves, hasta te ves más linda- me halagó y sentí como el rubor llegaba a mis mejillas.
-Gracias- susurré.
-¿Quieres contarme por qué o por quién lloras?- yo asentí vagamente. Aunque no estaba segura de poder revelar que era la princesa de Francia. Decidi resumirlo.
-Pues, descubrí hoy, que mi vida es un puta, total y completa mentira- dije- Que gran regalo de cumpleaños- susurré para mi misma.
-Si me dejas decirlo, no creo que tu vida sea una total mentira, debe de tener algo de verdad.- intento animarme. Vaya que psicólogo no va a ser.
-Que ayuda- dije sarcástica.
-Lo lamento, la psicología no es lo mío- yo negué con la cabeza- ¿Puede esta hermosa damisela permitirme el honor de conocer su nombre?
-Summer… Payne- sonreí.
-Louis… Tom... Tomsom- dijo y yo arqueé una ceja.
-Mucho gusto Louis Tom-Tomsom- bromeé y el me miró soltando una leve carcajada.
-Que graciosa- hablo con un tono un poco sarcástico.
-Lo sé- volví a sonreír- ¿No eres de aquí?- el negó con la cabeza- Lo supuse, tu acento.
-Británico- Dijimos en unísono, y no pude evitar volver a sonreír por milésima vez.
Se acercó a mí y de un momento a otro lo tenía a centímetros de mi cuerpo, alzó su mano y con su pulgar acarició mi pómulo, sentí una electricidad atravesarme el cuerpo y mi corazón comenzó a latir desbocado.
-Lo siento- dijo susurrando, cuando me estremecí- Tenías un residuo de lágrimas- explicó al separarse, y por alguna razón, eso, me decepcionó.
-No te preocupes- contesté, miré mi reloj, eran ya, las 10:00 p.m., mis amigos y hermano debían estar buscándome como locos. Suspiré- Creo que debo irme.
-Oh, por favor no te vayas- me pidió- Te invitó un té, estas algo alterada- me asustó saber que se había dado cuenta lo mucho que me había alterado su cercanía.
-Debe ser por haber estado llorando- intente encubrirme- En serio debo irme.
-Por favor- me rogó, y al mirar esos ojos suplicantes no pude hacer nada más que aceptar. Me estoy volviendo loca.
-Ignorare el hecho de que podrías ser un asesino… un secuestrador, un violador, narcotraficante, psicópata…- no pude seguir, ya que me interrumpió.
-¿Terminaste?- cuestionó.
-violador de niños, terminé- sonreí.
-Bien, te pediré un té. ¿Cómo lo quieres?- cuestionó.
-Yorkshire, por favor- contesté- Yo pago- dije sacando mi billetera de mi bolsillo.
-Oh, no, mi deber como caballero es no permitir que una damisela pague nada- y otra vez color carmesí.
-Yo pago mi parte, es enserio- insistí.
-No- negó.
-Pero Tomsom- me quejé.
-¿Quién?- cuestiono.
-¿Tú?- enarqué una ceja.
-Ahhh, yo, cierto- comencé a reir.
El sonrojado se fue a comprar, supongo.
Que chico mas raro.
Observé mi teléfono. Tenía 20 llamadas y 32 mensaje. Ups.
Decidi llamar a Niall, no necesitaba que me asesinaran.
-¡¿Summer Marie Payne?!- preguntó molesto-¿Dónde mierda estas?
-Por ahí, Niall, necesito estar sola un rato- traté de calmarlo.
-¡Llevas dos horas afuera, ya es de noche, por el amor de dios, dime e ire a buscarte!- siguió gritando.
-¿Sabes qué? Déjame tranquila, Niall, acabo de descubrir que soy princesa de no sé dónde y que tengo que hacer no sé qué cosa. ¿Te parece poco? Pues a mí no. Princesa una mierda. Mi mejor amiga es una farsante, y mi padre que se desapareció hace 17 años, murió dejándome esta mierda de vida. SI no te parece razón para que quiera estar sola, pues jodete- y colgué.
-Volví- dijo Louis, con el ceño fruncido.
-Okay, suéltalo, desde donde escuchaste- pregunté.
-Desde “mi mejor amiga es una farsante…” ¿Qué te hace pensar eso?- cuestionó.
-Cosas mías- suspiré.
-Se acostó con tu novio, o se robo tu dinero, o se acercó ti por dinero- lo fulminé con la mirada- Lo siento.
-No, no y no – me negué.
-Entonces no entiendo, esas son siempre las razones… de, olvídalo- sacudió s cabeza.
-Mira, me mintió por 5 años enteros, eso me parece suficiente para considerarla una farsante.
-Depende de la razón- se enogió de hombros.
-¿las estas justificando?
-No, solo digo que hay situacions que exceden nuestro poder y esas cosas- comencé a reír.
-¿Que?
-Detesto que me mientan, lo detesto. Me interesa un pepino lo que sea, odio sentirme traicionada y usada.
-Mentirias si ijeras que nunca has mentido.
-Es cierto, pero intento no hacerlo.
-Lo lamento, por mentirte- de disculpó.
-¿Ah?-
-Debo irme.
-¿pero que..?
-Adios…- beso mi mejilla y salio corriendo.
-Hasta nunca- suspiré.
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RESPUESTAS A SUS SEXYS COMENTARIOS:
Lulu: Holaaa. Lamento haber tardado tanto. Tu llamame cookie y nooo te preocupes por los momentos incomodos, entre lectoras y escritoras solo puede haber confianza. Ya la seguí dos meses después, lo siento.
Yo: gracias por pasarte por mi novelaa, sigo esperando capitulo. TE OBSERVO.
Aldy: HOLAAA, mi nombreee es.. Cookie, solo dime cookie. Aldy, me gusta tu nombre (: es lindo. Andrea es maravillosa… jeje las seguire pronto. No te preocupe. UN BESO DE VUELTA.
Angy: lo siento, lo siento, lo siento. No volveré a tardar tanto. Tuve unos problemas y bla bla no te aburriré con mi vida personal ni nada. Espero que disfrutes el capitulo y bueeno. Adiosin.
LO LAMENTO.










